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Una mujer china es condenada a un año en un campo de trabajo por usar Twitter

www.es.amnesty.org

Londres.- Amnistía Internacional ha instado hoy a las autoridades chinas a que pongan en libertad a una mujer condenada a un año en un campo de trabajo por reenviar en la red social Twitter un mensaje presuntamente antijaponés.

El pasado lunes, la activista online china Cheng Jianping fue condenada a un año de reeducación por el trabajo por “perturbar el orden social” al reenviar en Twitter el 17 de octubre una sugerencia satírica de que se atacase el pabellón japonés de la Expo de Shanghai.

Cheng desapareció diez días después, justo la fecha en que iba a contraer matrimonio, y estuvo en paradero desconocido hasta que esta semana se supo que había sido detenida y condenada por la policía local.

“Condenar a alguien a un año en un campo de trabajo, sin juicio, sólo por repetir una observación claramente satírica de otra persona en Twitter muestra hasta qué punto China reprime la expresión en Internet”, ha declarado Sam Zarifi, director del Programa para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional.

El controvertido mensaje fue publicado originalmente por el novio de Cheng, Hua Chunhui, como una burla de los jóvenes manifestantes nacionalistas que habían destrozado productos japoneses como protesta por un incidente marítimo entre China y Japón en relación con las islas Diaoyu/Senkaku.

El mensaje de Hua decía: “Manifestaciones antijaponesas, destrozar productos japoneses, eso ya lo hizo hace años Guo Quan [activista y experto en la Matanza de Nanjing]. No es nada nuevo. Si de verdad queréis hacer algo, tendríais que volar ahora mismo a Shanghai para destrozar el pabellón japonés de la Expo.”

Al reenviar el comentario como “wangyi09”, Cheng Jianping añadió: “Jóvenes airados: ¡Al ataque!”. El mensaje sólo ha sido reenviado por tres personas.

Cheng podría ser la primera ciudadana china que se convierte en presa de conciencia por un solo mensaje divulgado en Twitter.

Que se sepa, su novio, Hua Chunhui, que participa en esta red social como “wxhch”, no ha sido detenido.

“Es posible que se haya escogido a Cheng Jianping por su activismo en Internet en los últimos años y sus expresiones de apoyo a otros disidentes y activistas chinos”, ha manifestado Sam Zarifi.

Según otros activistas chinos de Twitter, Cheng había participado en actividades online de bajo nivel, como las realizadas en apoyo del Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo y del defensor de los derechos del consumidor encarcelado Zhao Lianhai, así como en actividades de recaudación de fondos para apoyar a otros activistas.

Twitter está bloqueada en China, pero el acceso a la red y su uso están generalizados, sobre todo entre los defensores y defensoras de derechos humanos y quienes les apoyan, que suelen usar la plataforma social para organizarse con rapidez en apoyo de activistas de derechos humanos detenidos o juzgados por los tribunales.

La reeducación por el trabajo es una sanción administrativa que puede privar de libertad a una persona durante un máximo de cuatro años por decisión de la policía, sin que sea juzgada por un tribunal de justicia independiente.

Una mujer china es condenada a un año en un campo de trabajo por usar Twitter

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Londres.- Amnistía Internacional ha instado hoy a las autoridades chinas a que pongan en libertad a una mujer condenada a un año en un campo de trabajo por reenviar en la red social Twitter un mensaje presuntamente antijaponés.

El pasado lunes, la activista online china Cheng Jianping fue condenada a un año de reeducación por el trabajo por “perturbar el orden social” al reenviar en Twitter el 17 de octubre una sugerencia satírica de que se atacase el pabellón japonés de la Expo de Shanghai.

Cheng desapareció diez días después, justo la fecha en que iba a contraer matrimonio, y estuvo en paradero desconocido hasta que esta semana se supo que había sido detenida y condenada por la policía local.

“Condenar a alguien a un año en un campo de trabajo, sin juicio, sólo por repetir una observación claramente satírica de otra persona en Twitter muestra hasta qué punto China reprime la expresión en Internet”, ha declarado Sam Zarifi, director del Programa para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional.

El controvertido mensaje fue publicado originalmente por el novio de Cheng, Hua Chunhui, como una burla de los jóvenes manifestantes nacionalistas que habían destrozado productos japoneses como protesta por un incidente marítimo entre China y Japón en relación con las islas Diaoyu/Senkaku.

El mensaje de Hua decía: “Manifestaciones antijaponesas, destrozar productos japoneses, eso ya lo hizo hace años Guo Quan [activista y experto en la Matanza de Nanjing]. No es nada nuevo. Si de verdad queréis hacer algo, tendríais que volar ahora mismo a Shanghai para destrozar el pabellón japonés de la Expo.”

Al reenviar el comentario como “wangyi09”, Cheng Jianping añadió: “Jóvenes airados: ¡Al ataque!”. El mensaje sólo ha sido reenviado por tres personas.

Cheng podría ser la primera ciudadana china que se convierte en presa de conciencia por un solo mensaje divulgado en Twitter.

Que se sepa, su novio, Hua Chunhui, que participa en esta red social como “wxhch”, no ha sido detenido.

“Es posible que se haya escogido a Cheng Jianping por su activismo en Internet en los últimos años y sus expresiones de apoyo a otros disidentes y activistas chinos”, ha manifestado Sam Zarifi.

Según otros activistas chinos de Twitter, Cheng había participado en actividades online de bajo nivel, como las realizadas en apoyo del Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo y del defensor de los derechos del consumidor encarcelado Zhao Lianhai, así como en actividades de recaudación de fondos para apoyar a otros activistas.

Twitter está bloqueada en China, pero el acceso a la red y su uso están generalizados, sobre todo entre los defensores y defensoras de derechos humanos y quienes les apoyan, que suelen usar la plataforma social para organizarse con rapidez en apoyo de activistas de derechos humanos detenidos o juzgados por los tribunales.

La reeducación por el trabajo es una sanción administrativa que puede privar de libertad a una persona durante un máximo de cuatro años por decisión de la policía, sin que sea juzgada por un tribunal de justicia independiente.